El parque fluvial Gesso y Stura protege 5.500 hectáreas a lo largo del río Stura di Demonte y del torrente Gesso: ambientes fluvial, de llanura y de montaña, mantenidos juntos como un corredor ecológico entre las dos cotas. Centallo forma parte de él desde 2011, cuando una ley regional amplió el parque a nueve municipios además de Cuneo, y la pertenencia es lógica: el Stura marca el límite oriental del término de Centallo.
Qué ver
El grupo faunístico más interesante es el de las aves, con 218 especies censadas. Entre las más significativas están el abejaruco, la garceta grande, el águila pescadora, el culebrera, el zampullín común, la abubilla y el chorlitejo chico: una lista que explica por qué quien viene aquí con prismáticos vuelve. De mamíferos hay veinticinco especies, y catorce de ellas son murciélagos, del murciélago de Geoffroy al murciélago enano, del murciélago hortelano al nóctulo pequeño. Están además nueve especies de anfibios, entre ellas la salamandra común y el tritón crestado, y varios reptiles, del lagarto verde a las culebras de agua.
La visita
El parque está equipado para recorrerlo: los carriles bici abrazan Cuneo a lo largo de los dos cursos de agua y se extienden por los municipios de alrededor, y el ente organiza travesías naturalistas, visitas guiadas en la ciudad y en los territorios adheridos, exposiciones temporales, talleres, cursos y conferencias. La parte didáctica es en la que más se trabaja, desde las escuelas infantiles hasta la secundaria pero también con adultos y familias, sobre temas que van del respeto por la naturaleza al desarrollo sostenible y al cambio climático.
El consejo de la redacción
La historia de este parque vale tanto como el parque mismo. No nació de una ley caída de arriba: desde 1979 vecinos y asociaciones de Cuneo insistieron ante el Ayuntamiento para que los ríos volvieran a ser un sitio al que ir, y costó casi treinta años. En 1986 apareció un primer parque de la naturaleza en el plan urbanístico, en 2007 la Región instituyó el parque propiamente dicho, y en 2019 una nueva ley lo llevó a catorce municipios cambiándole el nombre por parque natural, aunque todos siguen llamándolo parque fluvial. Por el lado de Centallo se llega al Stura: es el tramo menos frecuentado y por eso el mejor para ver aves.
