En la cima de una de las colinas más altas al norte de Gattinara, a 540 metros, están las ruinas del castillo de San Lorenzo, construido en 1187 por el municipio de Vercelli para guardar las bocas de la Valsesia.
Qué ver
Dentro de los muros hay algo más antiguo que el castillo: la capilla de San Lorenzo, que un documento de 882 llama ya pieve. La tradición la tiene por sepultura del obispo de Vercelli san Filósofo, que según la leyenda se habría refugiado en el monte para escapar de las persecuciones de los longobardos. Las excavaciones alrededor del cerro y a lo largo de la loma de acceso han devuelto restos de estructuras y fortificaciones que hacen pensar en un asentamiento medieval de altura.
La visita
El gran portón de entrada sigue intacto. Dentro del perímetro de los muros se reconocen los restos de la torre del homenaje central y los de la iglesia de San Lorenzo, cuyo ábside lleva sencillos frisos bajomedievales de dientes de sierra. El resto es ruina: tras unas obras de reforma probablemente de época viscontea, entre los siglos XVI y XVII empieza el abandono que ha dejado el castillo como está.
El consejo de la redacción
Se sube tanto por el panorama como por las piedras. Desde San Lorenzo se entiende de un vistazo por qué Vercelli quiso un puesto justo aquí: desde esta colina se vigilan a la vez la llanura y la entrada del valle, que es la razón misma por la que se construyó el castillo.
