🏺 Sitios arqueológicos

Eraclea Minoa

📍 Montallegro, Sicilia · 65/100

El teatro mira al mar: nueve sectores de gradas excavados en una marga blanda que se deshace entre los dedos y que hoy vive bajo una cubierta moderna, porque la piedra no aguanta la lluvia. La ciudad que lo levantó se llamaba Minoa, un puesto avanzado fundado por gente de Selinunte hacia mediados del siglo VI a. C. Pasó a llamarse Heraclea hacia el 510 a. C., cuando Euríleon, único superviviente entre los jefes de la expedición siciliana del espartano Dorieo, se apoderó de ella. Durante siglos el río Platani, el antiguo Hálico, separó la Sicilia cartaginesa de las tierras de Siracusa: el tratado del 405 a. C. trazó aquí mismo la frontera. Roma la heredó al final de las guerras púnicas; en el 131 a. C. el pretor Publio Rupilio asentó colonos para repoblarla tras la primera guerra servil, y poco después de mediados del siglo I a. C. las excavaciones ya no registran a nadie.

Qué ver

El teatro justifica el viaje. Construido entre finales del siglo V y el siglo IV a. C., tiene la cávea dividida en nueve sectores de diez gradas y se abre hacia el sur, contra el consejo de Vitruvio y a favor del paisaje. Nunca tuvo escenario de fábrica: en la orquesta se conservan los encajes para los cables de una plataforma de madera móvil, montada y desmontada en cada función. Las excavaciones sistemáticas empezaron en 1950 con Ernesto De Miro, y la piedra local, porosa, acabó obligando a instalar el tejadillo que hoy cubre las gradas.

Por encima del teatro se extiende el barrio de casas helenísticas y romanas, ordenado en insulae separadas por calles paralelas: se leen los umbrales, los pozos y los patios. De la muralla, levantada entre finales del siglo VI y finales del IV a. C. a lo largo de unos seis kilómetros, quedan tramos, y al noreste se reconocen aún ocho torres cuadradas en el terreno. El Antiquarium, junto a la entrada, reúne cerámicas y figurillas votivas del poblado y de las necrópolis, y devuelve el nombre a las habitaciones vacías de fuera.

La visita

Se llega por la carretera estatal 115 entre Agrigento y Sciacca: pasado el desvío de Montallegro se gira hacia el mar y se siguen las señales hasta el aparcamiento, en lo alto del promontorio. El recinto está vallado y la entrada se paga; el Antiquarium está incluido. Hora y media basta para el teatro, las casas y las murallas sin correr. Los senderos son de tierra y casi no hay sombra: calzado cerrado, agua y gorra. Abajo, el acantilado blanco de Capo Bianco cae sobre la playa y el pinar, a pocos minutos en coche desde el mismo desvío.

El consejo de la redacción

Suba hasta la última grada del teatro y siéntese: desde ahí el mar ocupa todo el campo visual y se entiende por qué giraron la cávea del lado equivocado. Después baje a la playa que hay bajo Capo Bianco, donde el agua sigue siendo poco profunda a decenas de metros de la orilla y los pinos detrás de la arena dan la única sombra del día. Consulte el horario de cierre antes de salir: en invierno la verja cierra pronto y la carretera de acceso no tiene luz.

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