Fundada en el 650 a.C. por colonos griegos procedentes de Megara Hyblea, Selinunte toma su nombre del sélinon, el apio silvestre que crecía de forma espontánea a lo largo de la costa suroccidental de Sicilia y que quedó grabado en sus primeras monedas de plata hacia el 550 a.C. Con sus 2,7 kilómetros cuadrados de superficie entre las desembocaduras de los ríos Belice y Modione, en el término municipal de Castelvetrano, el yacimiento es hoy el parque arqueológico más extenso de Europa.
Qué ver
El área arqueológica se reparte entre varias alturas unidas por un istmo. Al sur, sobre la acrópolis amurallada y trazada según un plano urbano regular ordenado por dos calles principales, se levantan los restos de cinco templos designados con las letras A, B, C, D y O. Entre ellos, el templo C es uno de los monumentos arcaicos más significativos: de sus ruinas los arquitectos ingleses Samuel Angell y William Harris sacaron a la luz en 1823 las célebres metopas esculpidas, conservadas hoy en el Museo Arqueológico Regional de Palermo, mientras que otros hallazgos se guardan en el Museo Cívico Selinuntino de Castelvetrano. En la altura oriental se alzan los templos E, F y G; este último es uno de los edificios sagrados más imponentes de la Antigüedad clásica. Al norte de la acrópolis se extendía el barrio residencial de trazado hipodámico, flanqueado por las necrópolis de Galera-Bagliazzo, Manuzza y Buffa.
La visita
El recorrido te permite explorar la acrópolis y sus fortificaciones, reconstruidas por el general siracusano Hermócrates tras la devastación cartaginesa del 409 a.C. dirigida por Aníbal Magón. Reconocida en 1551 por el teólogo y arqueólogo dominico Tommaso Fazello después de siglos de olvido —durante los cuales, en época árabe, el lugar se conocía como Rahl'-al-Asnam, es decir, «aldea de los pilares»—, la ciudad antigua conserva aún visible su estructura urbana asomada al mar.
El consejo de la redacción
Para captar del todo la decoración y el aparato escultórico de los templos, conviene combinar la exploración sobre el terreno entre las ruinas del parque con la visita al Museo Arqueológico de Palermo, donde se exponen los relieves esculpidos originales recuperados del templo C.
