El patrón de Siculiana es el Santísimo Crucifijo, y su fiesta es «lu tri di maju»: tres días de celebración en torno al 3 de mayo, la más importante del pueblo.
Sobre el origen del Cristo negro corre una leyenda con muchas variantes. En la versión más común la estatua había sido encargada por los de Burgio a un artista de la zona de Ragusa, y los carreteros la llevaban a Burgio dentro de una caja. Al llegar a las puertas de Siculiana se detuvieron para comer; un ciego — o un cojo, según quien lo cuente — se sentó sobre la caja y sanó al instante. Gritó milagro, los carreteros tuvieron que mostrar qué había dentro, y los siculianeses ya no dejaron que se la llevaran: el Crucifijo acabó en la iglesia del castillo de los Chiaramonte. Hoy está en la iglesia madre, el santuario del Santísimo Crucifijo.