La reserva natural orientada La Timpa, creada en 1999, protege el gran escarpe que corre detrás de la costa de Acireale. Es una franja abrupta, de unos ochenta metros de altura media, que sigue el mar durante unos seis kilómetros, desde Acquaranni, al norte del pueblo marinero de Capo Mulini, hasta el pie de Santa Maria degli Ammalati. En total la reserva ocupa unas 225 hectáreas, entre reserva propiamente dicha y prerreserva.
Qué ver
La Timpa está formada por rocas volcánicas dispuestas en escalones y cortadas por fallas, con capas superpuestas de lavas, arenas y tobas que parecen surgir del mar en un gran acantilado bajo la ciudad de Acireale. Precisamente por ser tan difícil de alcanzar, se ha conservado en gran parte intacta, en una costa por lo demás muy edificada. En las laderas crecen la euforbia arbórea, rojiza y con flores verde amarillentas, el hinojo marino, el roble pubescente, el terebinto, la encina y la chumbera, entre matorral, bosquete y limonares.
Entre las aves hay pequeñas rapaces como el halcón peregrino, el busardo y el cernícalo, rapaces nocturnas como la lechuza y el mochuelo, y además la curruca cabecinegra, que anida aquí, la garceta, la garza, el cormorán, el martín pescador y la abubilla. Entre los mamíferos se encuentran el zorro, el conejo, el erizo, la comadreja y el puercoespín.
La visita
Al pie del tramo central de la Timpa está el pueblo marinero de Santa Maria La Scala, al que se llega también a pie desde Acireale por las «chiazzette», una serie de rampas en zigzag construidas a partir de 1687. Conviene comprobar con el ente gestor de la reserva los accesos y senderos abiertos.
El consejo de la redacción
El promontorio del centro de la Timpa, sobre Santa Maria La Scala, sirvió durante siglos de puesto militar contra las incursiones de los piratas: la defensa se confiaba a la Fortezza del Tocco.


