El nombre viene de la Madonna della Catena, cuyo santuario es el corazón del pueblo, pero antes se llamaba Scarpi, zapatos, quizá por los zapateros que trabajaban aquí. Aci Catena es uno de los pueblos de Aci, nacidos en el siglo diecisiete del desmembramiento de la antigua tierra de Aci, la del mito de Acis y Galatea, el pastorcillo convertido en río por el Cíclope celoso; lo que empujó a la separación fue el crecimiento de Acireale, que había vuelto impacientes a los demás caseríos. Su nombre, a su vez, ha engendrado otro: Catenanuova, en la provincia de Enna, la fundó un príncipe de la Catena.
El once de enero de 1693 el terremoto del Val di Noto arrasó la Sicilia oriental, y aquí derribó la iglesia; pero el altar, el icono del siglo quince y la imagen quedaron intactos, y las crónicas contaron menos de cien muertos, muchos menos que en los pueblos vecinos. La gente lo tomó por un milagro de la Virgen, que los habría cubierto con su manto, y desde entonces la fiesta se repite el once de cada mes; en diciembre de 1908 el preboste le escribió un himno de agradecimiento titulado Ci salvò, nos salvó, musicado en pocas semanas. Iglesias, palacios del siglo dieciocho y patios de piedra de lava componen un centro que vive a la sombra del Etna y que hasta 1828 administraba también Aci Trezza: Acireale y la riviera de los limones están a dos pasos.