La catedral está en el punto más alto de Piazza Armerina y se ve desde todo el valle. Está dedicada a la Virgen de las Victorias, y su culto nace de un estandarte: la tradición dice que el conde Roger lo recibió del papa durante la conquista normanda de Sicilia, con la imagen de la Virgen, y que la ciudad obtuvo después el honor de custodiarlo.
Qué ver
El edificio actual es del siglo diecisiete, con la gran cúpula añadida más tarde, pero el campanario pertenece a la iglesia anterior y conserva sus ventanas de gusto catalán, herencia de la dominación aragonesa. Dentro, el icono de la Virgen está sobre el altar mayor, y es el objeto en torno al cual se organizan toda la iglesia y la fiesta de la ciudad.
La historia de aquel estandarte es la parte extraordinaria. En 1161, temiendo que el rey se lo llevara a Palermo, los notables lo encerraron en un arca de madera y lo enterraron a escondidas en una ermita fuera de la ciudad. Poco después, en 1163, el poblado normando fue incendiado y arrasado por las tropas reales, y la ciudad se reconstruyó a algunas millas de distancia.
La visita
La catedral está en piazza Duomo, en lo alto del centro histórico; entrada libre, con horarios ligados a los oficios y cierre a primera hora de la tarde. Desde la plaza de delante se ve todo el valle, y en agosto se celebra aquí el palio de la ciudad. Media hora.
El consejo de la redacción
Al mirar el icono, tenga presente que estuvo enterrado en un arca casi dos siglos: se volvió a encontrar durante la peste de 1348, siguiendo sueños e indicaciones, y se llevó en procesión. Quienes lo escondieron no lo vieron nunca más, y entretanto el pueblo que lo había escondido había sido quemado y reconstruido en otro sitio.
