El 25 de julio de 1090, día de Santiago, el conde Roger el Normando derrotó a los sarracenos en la Valle del Conte, a las puertas de Caltagirone. En señal de agradecimiento mandó levantar este templo y confió al santo la protección de la ciudad, que desde entonces lo venera como patrón. La basílica menor de San Giacomo es una de las iglesias más antiguas de Caltagirone y se alza en el barrio homónimo, al oeste del ayuntamiento, a lo largo del corso Vittorio Emanuele.
Qué ver
La fachada que ves hoy es fruto de la reconstrucción posterior al terremoto del Val di Noto de 1693, que arrasó el edificio y solo respetó las capillas de San Giacomo y de Santa Lucía; las crónicas cuentan que aquel día murieron setecientos fieles en oración. El nuevo templo se encargó al constructor palermitano Giuseppe Montes y al arquitecto Simone Lo Mastro de Girgenti, que dibujaron el alzado, mientras el Senado destinó la cuantiosa suma de 24.939 ducados. Al mediodía se abre una portada reconstruida tras los bombardeos de 1943, obra de Giandomenico Gagini con Tommaso y Vincenzo Giarracca, fechada en 1611. El campanario, de 1889, es del arquitecto Gaetano Coniglio y está adornado con estatuas de terracota de Giuseppe Di Bartolo. El interior, de tres naves, se apoya en doce columnas monolíticas de mármol oscuro extraído de las canteras de Billiani, cerca de Trapani, levantadas en 1698; la bóveda conserva los estucos de Giuseppe Fantuzzi de Barrafranca, de 1811.
La visita
El tesoro de la basílica es el arca de plata que custodia las reliquias del patrón, llamada sencillamente «la cassa»: un sarcófago articulado trabajado a lo largo de noventa y dos años, de 1599 a 1691, por el cincelador palermitano Nobilio Gagini, hijo de Antonello, junto a su hijo Giuseppe y a otros maestros de Caltagirone y de Mesina. Al lado están la estatua de madera del santo, tallada por Vincenzo Archifel en 1518, y las andas procesionales diseñadas por Scipione Di Guido en 1589, en origen de madera plateada y dorada y desde 1964 fundidas en bronce. A la izquierda, la portada de piedra blanca de Antonuzzo y Giandomenico Gagini, de 1583, está coronada por un estuco con la Anunciación; en la Capilla del Santísimo Sacramento se abre un gran arco de piedra blanca de Antonuzzo Gagini, de 1586.
El consejo de la redacción
La devoción de los calatinos por Santiago se concentra el 25 de julio, cuando la cassa y las andas salen en procesión: es el mejor momento para entender por qué en 1743 el Senado civico entregó al santo las llaves de la ciudad, aún grabadas con las palabras URBIS CLAVES. Si vienes en otra época, busca en la parte trasera del alzado el escudo de mármol de Caltagirone, esculpido por Giandomenico Gagini en 1600.
