Se alza a lo largo de la salita San Pancrazio, en Taormina, sobre los restos del antiguo templo griego de Zeus Serapis, cuya presencia atestiguan hallazgos arqueológicos de los siglos XVIII y XIX, como el anillo de oro grabado de un sacerdote encontrado en 1742 y la estatua de una sacerdotisa de Isis. La iglesia de San Pancrazio, dedicada al patrón de la ciudad y parroquia de San Nicola di Bari en la archidiócesis de Mesina-Lipari-Santa Lucia del Mela, atravesó indemne tres asedios sarracenos antes de adoptar su actual aspecto barroco en la segunda mitad del siglo XVII.
Qué ver
El exterior muestra con claridad la superposición de las épocas: el muro sur incorpora la fábrica de sillares de la cella del templo griego, donde todavía se ven las antiguas ventanas cegadas con sus alféizares y dinteles. La fachada oriental, precedida por cuatro escalones de piedra de Taormina, está dominada por una portada barroca de mármol blanco y rosado, con columnas jónicas, capiteles corintios y hornacinas oblicuas. La hornacina de la derecha acoge la estatua de san Procopio con hábitos episcopales y el corazón en la mano, en recuerdo del martirio que sufrió el 1 de agosto de 902 a manos de los sarracenos guiados por Ibrāhīm ibn Ahmed; la de la izquierda representa a un santo obispo, identificable con san Pancracio o con su sucesor san Máximo. En el vértice del frontón triangular destaca una cruz de hierro forjado. A la derecha se levanta el campanario de piedra local, rematado por una linterna octogonal y una cúpula sostenida por una balaustrada almenada de dobles volutas.
El interior, de una sola nave, conserva obras de gran relevancia histórica. En la pared derecha están la capilla de San Nicone, con el lienzo de la degollación del santo y de 99 religiosos pintado por Ludovico Suirech, y la capilla de San Massimo, que guarda el lienzo de la Consagración del obispo Máximo por san Pedro Apóstol, ejecutado por Suirech en 1768. En la pared izquierda figuran la capilla de San Procopio, decorada también por Suirech con el martirio del santo, y la capilla del Santísimo Crucifijo. El presbiterio barroco llena la cella del antiguo templo y lo remata un baldaquino de mármol con putti, un bajorrelieve de la Virgen con el Niño y el busto de Dios Padre bendiciendo. A los lados del altar mayor, dos frescos ilustran momentos clave de la tradición local: a la derecha el martirio de san Pancracio a manos de Arcagano y a la izquierda el desembarco del santo en Naxos con la caída de los ídolos paganos.
El consejo de la redacción
Al recorrer el lado exterior sur del edificio, fíjate bien en la fábrica del muro: los bloques de piedra escuadrada de la antigua cella helenística se distinguen con nitidez de los recrecidos del siglo XVII y ofrecen un testimonio tangible de la reutilización de la arquitectura clásica en Taormina.
