El Museo diocesano de Monreale se inauguró el 13 de abril de 2011 en el Palacio arzobispal, pegado a la catedral. Se desarrolla en tres niveles, tras las obras de la Superintendencia de Palermo; la ordenación de las obras estuvo a cargo de la estudiosa Maria Concetta Di Natale. Reúne pinturas, esculturas, platería y tejidos de la catedral y de las iglesias de la archidiócesis.
Qué ver
En la planta baja la sala de San Placido, que se abre al claustro benedictino, alberga los grandes retablos: la Madonna dell'Itria de Giuseppe d'Alvino, de 1590, la Madonna dello stellario de Orazio Ferraro, de 1612, y el Ángel custodio pintado en 1640 por Pietro Novelli. Está también el tapiz de la Virgen apareciéndose en sueños al rey Guillermo II.
En la primera planta, con vistas a la Conca d'Oro, la sala Normanda expone las obras más antiguas y la del Renacimiento una Virgen con el Niño atribuida a Andrea della Robbia y un San Jerónimo penitente atribuido a Antonello Gagini. Siguen la sala etnoantropológica, con ceras, reliquias y estampas, la colección donada por Salvatore Renda Pitti y la salita de la silla de manos. En la segunda planta la sala de los Obispos reúne ornamentos, códices miniados, platería, orfebrería y marfiles encargados por los arzobispos.
La visita
El recorrido incluye también la capilla Roano, o del Santísimo Crucifijo, que está dentro de la catedral. Conviene comprobar horarios y entradas en la web del museo.
El consejo de la redacción
El museo merece la pena también por lo que se ve desde las ventanas: desde la sala Normanda los mosaicos de la catedral, desde la sala del Renacimiento los ábsides exteriores de la catedral vistos de cerca, desde la sala de los Obispos el claustro desde lo alto.


