Las salinas de Augusta son un espacio natural protegido por normas europeas, como lugar de interés comunitario y zona de especial protección, en el término municipal de Augusta. Según algunos documentos existen al menos desde el siglo XVI, y también habla de ellas el historiador Tommaso Fazello. Durante mucho tiempo estuvieron activas en la recogida de sal marina, y fueron para la ciudad un recurso económico importante, hasta que la construcción del complejo petroquímico trajo su cierre.
Qué ver
Lo que queda es un humedal frecuentado por aves, tanto sedentarias como de paso. Se citan la avoceta, el flamenco, la cigüeñuela, la aguja, el chorlitejo patinegro, el correlimos, la garceta, la espátula, las garzas y los patos, además de las gaviotas.
La flora es la del matorral mediterráneo de las zonas de alrededor. Las salinas están partidas en dos: las cortaron las vías del ferrocarril Catania-Siracusa, construidas a finales de los años sesenta del siglo XIX y abiertas al tráfico el 19 de enero de 1871.
La visita
Conviene comprobar accesos y puntos de observación en el lugar o con las asociaciones locales que siguen la zona.
El consejo de la redacción
Quien vaya debe saber en qué estado las encuentra. Por la cercanía a uno de los polos petroquímicos de la zona de Siracusa, las salinas fueron clasificadas de alto riesgo ambiental e incluidas en 2005 entre las áreas seguidas por la oficina regional para las zonas con riesgo elevado de crisis ambiental; en 2019 el lugar aún no se había saneado.


