La vista de Florencia que sale en todas las postales fue proyectada. En 1869, cuando la ciudad era capital de Italia y se derribaban las murallas para hacer las rondas, el arquitecto Giuseppe Poggi construyó esta terraza en la colina sur como punto final de la carretera panorámica: un mirador pensado sobre el papel para que la ciudad se viera entera de una vez, cúpula incluida.
Qué ver
En el centro hay una copia en bronce del David de Miguel Ángel, rodeada por las copias de las cuatro alegorías de las tumbas mediceas de San Lorenzo; las subieron hasta aquí con bueyes. La logia del fondo debía ser un museo dedicado a las obras de Miguel Ángel, pero el museo no se hizo nunca y hoy allí hay un restaurante.
Desde la balaustrada se reconocen, de izquierda a derecha, Santa Croce, el campanario de Giotto y la cúpula de Brunelleschi, el Palazzo Vecchio, los puentes sobre el Arno con el Ponte Vecchio en medio, y al fondo las colinas. Es el mismo encuadre que Poggi había calculado, y por eso funciona tan bien.
La visita
La explanada está en la orilla izquierda del Arno, sobre San Niccolò; se llega a pie por las rampas o las escaleras en veinte minutos de subida, o en autobús. Está siempre abierta y es gratuita. Media hora, más al atardecer.
El consejo de la redacción
Suba un poco más: cinco minutos por encima está San Miniato al Monte, una iglesia románica con la fachada de taracea de mármol y un cementerio monumental alrededor. Hay menos gente, la vista es más alta, y a última hora de la tarde los monjes cantan vísperas en gregoriano en la cripta. La explanada es para la fotografía, San Miniato para lo demás.
