En 1522 Giovanni de' Medici, el condotiero conocido como Giovanni delle Bande Nere, compró a los Malaspina el feudo de Aulla: quería construirse un Estado personal en la Toscana del norte, e hizo edificar sobre el pueblo la fortaleza de la Brunella. Pero una parte de la población se le opuso, y aquella oposición lo empujó a revender el feudo. El sitio, por lo demás, es un paso obligado: está donde el Aulella entra en el Magra y el valle se estrecha entre las colinas, en el camino de los pasos de la Cisa y del Cerreto, y en poquísimo espacio pasan hoy una autopista, dos carreteras nacionales y dos líneas de ferrocarril. La fortaleza la compró a principios del siglo veinte una pareja de ingleses, los Waterfield, y es hoy un museo de historia natural de la Lunigiana.
El nombre está atestiguado en el 884, en un documento que habla de la tierra entre los ríos Magra y Aula; y en el 990 el arzobispo de Canterbury, Sigerico, volviendo de Roma, lo enumeró como Aguilla, trigésima etapa de su viaje. Una lectura reciente lo hace venir de una antigua palabra ligur que significa bosque, con el artículo femenino pegado delante y nunca más despegado. El veintisiete de mayo de aquel mismo 884 Adalberto de Toscana fundó la abadía de San Caprasio, que fue luego en encomienda a los genoveses Centurione: su emblema era una rosa silvestre, que se volvió primero el símbolo de la abadía, a través de los abades comendatarios de la familia, y luego el del municipio — la rosa blanca está todavía en el escudo. Bajo la abadía las excavaciones han devuelto, entre otras muchas cosas, un capitel con el rostro del diablo que come un lirio. La ciudad fue bombardeada en la última guerra y lleva la medalla de oro al valor civil; fue liberada el veinticuatro de abril de 1945 por los partisanos del batallón Val di Vara. Y el veinticinco de octubre de 2011 el Magra la inundó: dos personas murieron, y la biblioteca municipal quedó destruida con casi todos sus libros.