En 1248 Federico II arrasó la fortaleza de Nocera, y dentro de la fortaleza estaba la catedral. La ciudad no la reconstruyó enseguida: las obras empezaron en 1448, exactamente dos siglos después. Durante doscientos años los nocerinos convivieron con las ruinas de su iglesia principal, y la fachada que se ve hoy se terminó solo en el siglo veinte.
Qué ver
De la primera catedral románica queda la portada del costado izquierdo, la única pieza que escapó a la destrucción. El campanario se terminó a mediados del siglo dieciséis; luego en el dieciocho el interior se rehízo en barroco tardío, con nave única, capillas laterales, ábside semicircular y una decoración densa de estucos.
En las capillas hay lienzos y frescos de los siglos diecisiete y dieciocho. La de patronato municipal se encargó a Giulio Cesare Angeli, que pintó allí una Asunción con los santos Carlos Borromeo y Ana y dos lienzos con la Anunciación y la Presentación en el Templo. Bajo el altar mayor reposan las reliquias de san Rinaldo, patrón de la ciudad, traídas aquí a finales del siglo quince.
La visita
La catedral está en lo alto del casco antiguo de Nocera Umbra; tras el terremoto de finales de los años noventa el pueblo convivió mucho tiempo con las obras, así que conviene comprobar aperturas y horarios antes de subir. Media hora.
El consejo de la redacción
Antes de entrar, dé la vuelta al costado izquierdo y busque la portada románica. Es lo único que queda de la iglesia que el emperador mandó derribar, y tiene algunos siglos más que todo lo que la rodea. Las iglesias viejas se leen así: por la pieza que no cuadra con las demás.
