Durante siglos fue un centro de poder más que un convento: desde aquí los canónigos de Saint-Gilles administraban parroquias por todo el Valle de Aosta y hasta el Piamonte, y en 1113 el obispo de Aosta les confió también el hospicio del Pequeño San Bernardo, que conservaron hasta 1466.
Qué ver
El conjunto, dedicado a san Gil, reúne edificios levantados entre los siglos XI y XVIII, por encima del pueblo, junto a la vieja carretera de Challand y su empedrado. Desde la terracita al pie de la escalinata se mira hacia arriba: una columna de piedra no local del siglo XIX, la gran ventana triple que es una obra maestra del gótico valdostano y una corona de ménsulas a media altura del campanario. El portal resulta insólito incluso en el ensamblaje de los bloques, con columnas esculpidas y motivos retorcidos que se persiguen sobre la piedra verdosa. La capilla de los Challant la mandó construir Ibleto, que está enterrado allí por voluntad testamentaria de 1405; el campanario y el edificio contiguo los rehízo en 1512 el preboste Carlo di Challant, el mismo que hizo construir La Murasse.
La visita
La fundación se remonta hacia el 985, cuando los marqueses de Monferrato la confiaron a los benedictinos de Fruttuaria; en el siglo XII entraron los canónigos regulares de San Agustín. El dominio de los Challant se hizo evidente cuando Renato, en 1544, impuso como preboste a su hijo ilegítimo Francesco: aquella hegemonía familiar duró hasta 1648.
El consejo de la redacción
Se sube a pie desde el pueblo, una cuesta corta que ya vale por el empedrado. Mire la ventana triple desde abajo, antes de subir la escalinata: es el punto desde el que fue pensada.
