Inaugurado en 2000, el Museo diocesano de Padua ocupa las salas del Palazzo Vescovile, que se alza junto a la catedral de la ciudad en la Piazza Duomo, en el corazón del centro histórico paduano.
Qué ver
Las salas de exposición, distribuidas en dos plantas y ordenadas por época, conservan obras procedentes de la catedral de Santa Maria Assunta y de iglesias de todo el territorio diocesano, fechadas entre el siglo IX y el XIX. En la primera planta, la sala dedicada al obispo San Gregorio Barbarigo reúne testimonios del patrimonio librario diocesano, entre ellos corales miniados, incunables y libros impresos procedentes de las bibliotecas renacentistas de los obispos Iacopo Zeno y Pietro Barozzi.
El recorrido tiene su centro en el monumental Salone dei Vescovi, con el ciclo de retratos de los cien primeros obispos de Padua y un fresco que representa a Francesco Petrarca, además de un mosaico cuatrocentista de la Virgen con el Niño rescatado tras la demolición, en 1810, de la iglesia de San Giobbe; la sala recuperó su antiguo esplendor con una restauración concluida en 2006. Desde el salón se accede a la capilla de Santa Maria degli Angeli, edificada en 1495 por encargo del obispo Pietro Barozzi según proyecto del arquitecto Lorenzo da Bologna, con frescos dedicados al Credo de los Apóstoles. Entre las demás colecciones figuran el tesoro de la catedral, con objetos litúrgicos que van de la orfebrería altomedieval a una cruz procesional del siglo XIII, y las salas del Belvedere, con tablas y polípticos de los siglos XIV y XV firmados por Paolo Veneziano, Giusto de' Menabuoi y Giorgio Schiavone.
La visita
El museo está abierto al público, con horarios y días de cierre que conviene comprobar en la web oficial antes de la visita.
El consejo de la redacción
No os quedéis solo en el Salone dei Vescovi: las pequeñas salas del tesoro de la catedral, a menudo menos concurridas, guardan algunos de los objetos más antiguos de todo el recorrido museístico.










