El escudo de Miglionico alinea siete emes, y no es un capricho heráldico: remiten a Milo Magnus Miles Me Munivit Magnis Muris, «el gran guerrero Milón me fortificó con grandes murallas». El Milón de la leyenda es el atleta de Crotona del siglo VI a. C., o bien aquel lugarteniente de Pirro que, llegado a las colinas entre el Bradano y el Basento, habría fundado allí una colonia militar. Las murallas que se ven hoy son mucho más tardías: nacen junto al castillo, cuando la villa pasa a los Sanseverino, y no van más allá de las primeras décadas del siglo XIV.
Qué ver
El nuevo perímetro amurallado ciñe toda la colina y reúne en un solo conjunto dos núcleos hasta entonces separados: el barrio altomedieval de San Nicola dei Greci y Sant'Angelo, en cuyo extremo occidental todavía se leen los restos del primer fortín, y los barrios crecidos a lo largo de las crestas del Torchiano y de Santa Sofia en torno a la iglesia madre. Las torres son circulares y se reparten por todo el trazado.
Los accesos eran cuatro y sus nombres dicen adónde llevaban: porta Pomarico en la vertiente sur, hacia el pueblo vecino; porta Grottole al oeste, en dirección a la Appia; porta Santa Sofia bajo el convento franciscano; porta Fontanelle en la misma vertiente. Sólo esta última sigue en pie. De la cerca quedan pocos tramos: las fábricas fueron sustituidas por las casas que se construyeron encima.
La visita
No hay entrada ni recorrido señalizado: las murallas se leen dando la vuelta al borde del casco antiguo, donde las casas que ocuparon su lugar siguen todavía su trazado. El punto de partida natural es el castillo del Malconsiglio, que queda del todo fuera del núcleo medieval —prueba de que el pueblo existía antes que la fortaleza— y muestra siete torreones, algunos cuadrados (los más antiguos), dos torres gemelas y otros circulares. La entrada actual está al noreste; la original, orientada al sur, se derrumbó con el terremoto de 1857.
El consejo de la redacción
Busquen porta Fontanelle en la vertiente occidental y párense allí: es la única de las cuatro que queda, y desde ese punto los nombres de las otras funcionan como una brújula sobre el paisaje. Pomarico al sur, a 10 km; Grottole al oeste, a 13 km, camino de la Appia; Matera a 21 km. Es la misma red de caminos que hacía de Miglionico, antes de que existiera la Basentana, paso obligado para quien subía desde el Jónico hacia Potenza.
