En agosto de 1806 los soldados de Napoleón, de paso mientras asediaban la vecina Lauria, saquearon la iglesia parroquial de San Nicola di Bari y la cripta que hay debajo: en la cripta llegaron a meter los caballos. El edificio es de origen medieval y fue ampliado y sobreelevado en la primera mitad del siglo XVIII, en parte sobre las ruinas del antiguo castillo de Rivello. Se levanta en el barrio alto del pueblo, el de los bardàv'ti, vinculados a la iglesia de rito latino, mientras que el barrio bajo dependía de la parroquia de rito griego de Santa Maria del Poggio: dos comunidades, dos ritos, dos iglesias en los extremos opuestos del caserío.
Qué ver
La fachada está precedida por una escalinata del siglo XVIII labrada por completo en piedra local, y es la parte del edificio que más debe a la ampliación de aquella época. En el interior se conservan lienzos del siglo XVIII, entre ellos una Virgen del Rosario de Paolo de Matteis, fechable hacia 1715-18, y frescos del siglo XIX.
Bajo la iglesia está, sin embargo, lo que hace distinta a San Nicola de todas las demás parroquiales de la comarca: la cripta, con bóvedas de crucería sostenidas por columnillas de piedra local. Por tamaño solo la supera la cripta que hay bajo la basílica de San Nicola de Bari, la iglesia de la que esta toma su advocación.
La visita
Se llega por el punto más alto del caserío, donde la iglesia se apoya en parte sobre las ruinas del castillo, y lo primero que hay que mirar es la escalinata desde abajo, antes de subirla. Al tratarse de la parroquial, los horarios siguen a los de los oficios: si la encuentran cerrada, conviene volver cerca de la misa y pedir entonces bajar a la cripta, que sigue siendo el espacio más antiguo y más sorprendente del conjunto.
El consejo de la redacción
Cuando hayan subido de nuevo desde la cripta, bajen a pie hacia el barrio bajo hasta Santa Maria del Poggio. Que las dos iglesias estén tan separadas no es casualidad: durante siglos sirvieron a dos comunidades que se miraban de un extremo a otro de Rivello, los bardàv'ti aquí arriba y los bardàsci allá abajo. Hagan el recorrido andando y la historia de los dos ritos, que en los libros parece una nota erudita, se convierte sin más en la forma del pueblo.
