El patrono de Castel Volturno es san Castrese, a quien se debe la difusión del cristianismo en la antigua Volturnum ya en el siglo IV: la ciudad fue sede episcopal desde el siglo V, como atestiguan las firmas del obispo Paschasius en los concilios romanos de 499, 501 y 502.
Después de 856, el obispo longobardo Radiperto hizo erigir, sobre un arco superviviente del puente domicianeo, un castillo fortificado y reconstruyó la iglesia que albergaba los restos del santo. En el centro del burgo amurallado del castillo se alza hoy la Capilla de San Castrese, dedicada al patrono de la ciudad, cuyas paredes están decoradas con frescos que narran su vida. La ciudad conserva también la iglesia de la Annunziata, erigida en el siglo XVI y remodelada varias veces a lo largo de los siglos.