Un bulbo rojo violáceo, tan dulce que se come crudo o se convierte en helado y mermelada: tres ecotipos reconocidos, plana redonda, media redonda y alargada, según la temporada de cosecha. Los fenicios y después los griegos la trajeron a esta costa, donde encontró un microclima ideal —inviernos suaves, veranos cálidos, suelos ricos en agua— y desde ahí empezó a viajar: ya en la Edad Media y el Renacimiento se exportaba por mar a Túnez, Argelia y Grecia.
La zona de producción sigue la costa tirrena calabresa a lo largo de casi cien kilómetros, desde los bordes de Amantea, en la provincia de Cosenza, hasta Nicotera, en la provincia de Vibo Valentia, pasando por la provincia de Catanzaro: veintitrés municipios en total, con Tropea dándole el nombre más conocido.
El sello de la Indicación Geográfica Protegida llegó el 28 de marzo de 2008, en el marco de un reglamento europeo: un reconocimiento a un producto que se cultiva aquí desde hace milenios.





