El patrono de Argenta es san Nicolás, festejado el 6 de diciembre en la iglesia a él dedicada, en la pedanía de San Nicolò.
La tradición vincula la fundación de la ciudad al obispo Esuperanzio de Rávena, entre 425 y 430, en la orilla derecha del Po, cerca de la parroquial de San Giorgio, el lugar de culto más antiguo de la zona. Según el historiador local Camillo Laderchi, en el siglo siguiente el territorio fue donado por el emperador bizantino Justiniano I, vencedor de los ostrogodos en 540, al obispo de Rávena Agnello, pasando así a formar parte de la Archidiócesis de Rávena como Vicariato de Argenta. La ciudad conserva también la iglesia de San Zeno, en la pedanía de Consandolo, y la antigua iglesia de San Domenico.