El nombre de Medolla vendría de Medulla, deformación de midolla, que aquí indicaba la choza de paja: la primera casa de la gente de esta llanura, cuando la tierra no estaba aún saneada. El escudo, reconocido en 1936 por decreto del jefe del gobierno, dibuja todavía el pueblo tal como estaba dentro del agua: una mota que emerge de las aguas, unida a tierra firme por un puente de madera, con dos álamos y una alta atalaya — es decir, la mota de Montalbano y la torre de Malcantone, del siglo dieciséis. La primera noticia de Medolla es de 776, cuando Carlomagno donó a la abadía de Nonantola la pieve de Camurana y las tierras anejas. Estaba en la frontera entre el ducado de Módena y Reggio, el Lombardo-Véneto y el Estado Pontificio, y junto a Mirandola, capital de los Pico: un lugar de paso, y por tanto de intercambios. El primer domingo de julio se celebra todavía la Millenaria fiera di Bruino, que se hace desde hace más de mil años. La peste llegó en 1629 con los lansquenetes; en 1796 llegó Napoleón y Medolla fue a parar a la República Cispadana; municipio, con las aldeas de hoy, lo es desde el primero de enero de 1860.
El veinte de mayo de 2012 la primera gran sacudida del terremoto de Emilia, con epicentro en Finale Emilia, dejó inutilizable la parroquia de los santos Senesio y Teopompo e hizo caer por completo las iglesias de Camurana y de Villafranca: no hubo víctimas. Nueve días después, el veintinueve de mayo, la segunda sacudida tuvo su epicentro dentro del propio territorio de Medolla, y esta vez no se llevó las iglesias: se llevó las fábricas. Quedaron destruidas empresas enteras y naves industriales, y murieron seis personas, cuatro de ellas obreros en el derrumbe de la planta biomédica Haemotronic. Quedaron inutilizables el ayuntamiento, el gimnasio, la biblioteca y las dos guarderías, una de ellas abierta desde hacía pocos meses, y la aguja del campanario fue desmontada antes de que cayera sobre las casas. Medolla está hecha de estas dos cosas a la vez: tierra fértil, con una explotación agrícola por cada treinta y tres habitantes, peras, cultivos y Lambrusco, y empresas biomédicas conocidas en todo el mundo. Aquel día el terremoto mató en la nave, no en la iglesia.