La puerta no está a ras de suelo: se abre muy arriba en el muro, porque a una torre de vigilancia se subía en lugar de entrar. Es el detalle que mejor explica la torre pentagonal de Vezzano Inferiore, levantada en el siglo XII fuera de las murallas del pueblo, de unos 15 metros de altura, con las saeteras aún en su sitio y unida en otro tiempo al castillo por un puente de madera a siete metros del suelo.
Qué ver
La planta es pentagonal, una elección rara y nada decorativa: las aristas desvían los golpes y amplían el campo de visión. Por dentro la torre se divide en varios pisos; por fuera, las saeteras recorren los lados y la puerta queda colgada, alcanzable solo con una escalera o desde el puente. Era una máquina para defender y para vigilar: desde lo alto se controlaba todo el valle de abajo, y el hecho de que se construyera más allá del recinto amurallado dice que debía ver lejos antes que estar a salvo.
Al castillo al que estaba enganchada le fue de otro modo: de la fortaleza solo quedan algunos restos, mientras que la torre sigue en buen estado. Aquel castillo, la antigua casa señorial del pueblo que se remonta al siglo X y en su día de los Malaspina, fue reconstruido en el siglo XVIII y hoy es el Palazzo Giustiniani, con fragmentos de las viejas murallas medievales; el nombre viene del matrimonio celebrado en 1832 entre el marqués Pietro Giustiniani y la condesa Teresa Picedi, último eslabón de una cadena de propietarios que empieza con los señores de Vezzano y sigue con los Ottaviani, De Nobili, Malaspina y Picedi.
La visita
Vezzano Inferiore tiene una trama urbana anular: se rodea el núcleo y se vuelve al punto de partida, y la torre aparece y desaparece entre las casas en cada curva. Se entra en el pueblo bajo el Arco di San Giorgio, puerta de arco apuntado de los siglos XIII y XIV. La estación de tren, en las líneas Génova-Roma y Parma-La Spezia, queda por debajo del casco antiguo; en coche se sale de la A15 entre Santo Stefano di Magra y La Spezia y luego se sube. La vuelta al pueblo enseña la torre desde varios lados, pero es desde abajo donde se entiende, al calcular a qué altura está esa puerta.
El consejo de la redacción
Nosotros entramos primero en la parroquial de Santi Sebastiano e Maria Assunta, de la primera mitad del siglo XVII: en el segundo altar de la nave izquierda hay una Pietà tallada por el genovés Anton Maria Maragliano. Y si podemos elegir la fecha, vamos en septiembre, cuando se corre el Palio dei Rioni Vezzanesi y el pueblo se divide en equipos. Y guardamos media hora para subir a Vezzano Superiore: del otro castillo allí arriba solo quedan ruinas, y la comparación hace justicia a la torre.
