El órgano que hay dentro, de finales del siglo XVIII, no se construyó para este campo: llegó de la basílica de Sant'Ambrogio de Milán y acabó en una iglesia de llanura, en Pian Cavatorio, junto al cementerio de Villanova d'Albenga. El edificio es mucho más antiguo que el instrumento. Se levantó en el siglo XII en formas románicas y después se reformó varias veces, de modo que hoy se lee por capas, como un texto reescrito por manos distintas.
Qué ver
El campanario es lo que mejor ha aguantado: una torre rematada en aguja adosada al flanco de la iglesia, aligerada por ventanas geminadas del siglo XIII. Dentro, el espacio se divide en tres naves, la medida de una iglesia que atendía a una comunidad dispersa por la llanura y no a una sola familia.
En los muros quedan frescos de los siglos XV y XVI dedicados a la Pasión de Cristo: el Ecce Homo, la Subida al Calvario, la Crucifixión. Conviene mirarlos uno tras otro, en el orden del relato: son escenas pensadas para quien no llevaba libro a la iglesia, y la secuencia cuenta tanto como cada figura.
La visita
No se está en el centro amurallado de Villanova, sino fuera, en el llano: se llega por la carretera estatal 453 del Valle Arroscia, que une Albenga con Ortovero, y se sigue hasta el cementerio de Pian Cavatorio. La iglesia depende de la diócesis de Albenga-Imperia y no abre de forma continua, así que conviene preguntar en la parroquia o apuntar a una celebración. Quien llegue sin avisar podrá al menos leer el exterior, con el campanario y las fábricas románicas que asoman bajo las reformas.
El consejo de la redacción
Nosotros la dejamos para el final del recorrido, no para el principio. Primero el pueblo de Villanova, con su muralla, sus diez torres, sus dos puertas y el pozo medieval en el centro; después la bajada a Pian Cavatorio, que explica la relación entre el núcleo fortificado y las iglesias repartidas por la llanura cultivada. Y si el órgano suena mientras estáis allí, quedaos a escucharlo: un instrumento salido de Sant'Ambrogio no se oye todos los días.
