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🏰 Castillos y palacios

Torrione della Coscia

📍 Alassio, Liguria · 43/100

El Torrione della Coscia, al que en Alassio también llaman Torrione Saraceno, es un cilindro de mampostería plantado en el extremo oriental del pueblo, en el barrio de Borgo Coscia. Lo levantó en el siglo XVI la República de Génova, dentro de la red de torres costeras pensada para dar a las comunidades marineras tiempo de reconocer una vela equivocada en el horizonte: en aquel siglo la piratería turca y berberisca formaba parte de la vida corriente. Entre 1521 y 1557 Alassio se cerró tras una muralla que acabó rodeando toda la ciudad, con baluartes y torreones colocados donde las defensas eran más frágiles; el Borgo Coscia, al este, quedó fuera del recinto principal y se confió a solo dos torres.

Qué ver

La planta es circular y la fábrica maciza: una solución que los constructores ligures repitieron a lo largo de toda la Riviera de Poniente por dos razones muy prácticas, aguantar los golpes y ver lejos. Desde este flanco oriental se vigilaba el tramo de mar por el que llegaban los ataques y se daba la alarma a tiempo para que el barrio se encerrara. Hoy la torre está metida en el frente del paseo marítimo, y lo que más llama la atención es el contraste: piedra militar del siglo XVI entre fachadas de veraneo, con las sombrillas a pocos metros.

Desde mediados del siglo XX es propiedad privada y no se entra. Sigue siendo la pieza más legible del sistema defensivo de Alassio, del que casi todo lo demás ha desaparecido: el foso oriental, el «fossao de li roxotti», es hoy el rio Cardellino, y el Bastione di Piazza se derribó para dejar sitio a ese mismo paseo. La República de Génova tomó formalmente el control de Alassio los días 23 y 24 de enero de 1540 e instituyó una podestaría; las murallas no se terminaron hasta 1557.

La visita

Solo se llega a pie, y es la manera correcta. El centro lo atraviesa el Budello, el callejón empedrado y peatonal que corre paralelo a la playa: se toma y se sigue hacia el este hasta salir al paseo marítimo, a la altura de Borgo Coscia. No hay horarios, ni entradas, ni visitas guiadas, porque el edificio está habitado: la torre se mira desde fuera y se rodea en dos minutos. A primera hora de la mañana el paseo aún está vacío y la mampostería se fotografía sin sillas ni sombrillas delante; en verano, pasadas las diez, el lugar es otra cosa.

El consejo de la redacción

Nosotros volvemos en la última hora de luz y, una vez vista la torre, damos la espalda al mar. Detrás de la ciudad se alza el monte Bignone, 523 metros de roca y senderos: es el último punto que el sol ilumina cuando cae sobre Alassio. Con un café en la mano se ve subir la línea de sombra por la ladera hasta que solo queda encendida la cima. Después se vuelve al Budello, que a esa hora empieza a llenarse.

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