El púlpito es de pizarra y lleva la fecha 1503: en él están talladas una Natividad y varias figuras de frailes franciscanos. Es con diferencia la pieza más antigua de la iglesia, dos siglos más vieja que el edificio que hoy la guarda. Santa Maria Immacolata, antes iglesia de los Capuchinos de Alassio, nació de un voto que la población hizo a la Virgen tras una incursión de piratas en la costa. La construcción del convento capuchino, al lado, obligó a ampliarla a comienzos del siglo XVII; la estructura actual, sin embargo, es del XVIII y conserva la planta sobria de la manera franciscana.
Qué ver
El altar está tallado en madera de nogal y es obra del siglo XVII. Ante el púlpito de pizarra conviene detenerse más: la piedra gris aguanta la talla mejor que la madera y la Natividad se lee todavía entera, con los frailes alineados junto a la escena.
En la nave derecha, dentro de un nicho, se conserva una tabla de madera con la Madonna del Soccorso, datable en 1573, copia del pintor Macrino d'Alba. La iglesia guarda además un crucifijo de marfil del siglo XVIII. Fuera, en la explanada delantera, una pila de travertino acoge la estatua de bronce de san Francisco de Asís.
La visita
La iglesia se abre a la piazza San Francesco, junto al que fue convento de los capuchinos. La entrada es libre, pero los horarios siguen a los de los oficios y el portón no siempre está abierto: para no ir en balde, conviene preguntar en la parroquia. El interior es pequeño y no tiene recorrido obligado, así que veinte minutos bastan; la explanada de fuera, con la pila y el bronce, pide unos minutos más.
El consejo de la redacción
Aconsejamos llevar una linterna pequeña, o tener el móvil a mano: la nave está en penumbra y el relieve de la pizarra solo se distingue con una luz rasante que lo tome de lado. Es la única forma de leer de verdad las figuras de 1503 y de entender cuánto más antiguas son que todo lo demás.
