La reserva natural Bosco di Santo Pietro se extiende por un gran altiplano arenoso surcado de barrancos, entre los municipios de Caltagirone y Mazzarrone, en torno a la pequeña aldea de Santo Pietro, a veinte kilómetros de la ciudad. Abarca más de seis mil quinientas hectáreas, que descienden suavemente hacia la llanura de Vittoria. En origen el bosque era mucho mayor: ocupaba la franja suroriental de Sicilia, desde el interior de Caltagirone hasta la costa de Gela y Scoglitti, y la tradición lo convierte en un regalo de los reyes normandos a los vecinos de Caltagirone, en recompensa por su ayuda contra los sarracenos. Incendios, pastoreo ilegal y caza furtiva lo han reducido, y en 1999 se creó la reserva para frenar el deterioro.
Qué ver
Las especies vegetales son más de trescientas, y los ambientes principales tres: el alcornocal, el encinar y la garriga. De los alcornoques monumentales descritos por los cronistas quedan pocos: un censo contó unos cincuenta, junto con algunos algarrobos con el tronco de tres metros de circunferencia. El encinar cubre algunas decenas de hectáreas en los parajes de Molara, Coste Stella, Coste Chiazzina y Vaccarizzo. En la garriga dominan el romero, el tomillo, el brezo y el lentisco.
Entre los animales se encuentran puercoespines, liebres, conejos de monte y comadrejas, y están presentes el gato montés y el zorro. Se han observado noventa y seis especies de aves, entre ellas carboneros, la curruca cabecinegra, el arrendajo, el pico picapinos, el pájaro moscón y el cernícalo, que en dialecto se llama «muschittu».
La visita
El clima suave permite excursiones todo el año, pero las mejores estaciones son la primavera, por la floración, y el otoño, por los colores. El recorrido más conocido parte de la aldea, cruza las repoblaciones de pino y eucalipto y llega a los vallecitos de la fuente del Cacciatore y de la Molara, donde se camina en anillo alrededor de lo que queda del alcornocal. Conviene comprobar accesos y normas con el ente gestor.
El consejo de la redacción
En el paraje de Molara resiste un alcornoque monumental. En la reserva hay también un museo de la maquia mediterránea, en un viejo edificio restaurado, y, cerca de Piano Renelle, la iglesita de Santa Maria dell'Idria.

