El patrón de Roccavaldina es san Nicolás de Bari, festejado el 6 de diciembre, con la catedral de la ciudad a él dedicada. Cada diez años, el primer domingo de agosto y los dos días precedentes, se celebra en su honor la particular «fiesta del convite», caracterizada por la bendición, el sacrificio y el banquete de un ternero.
El pueblo es conocido internacionalmente por su antigua farmacia, una botica del siglo XVI donde, dispuesto en características estanterías de madera, puede admirarse un excepcional conjunto de 238 tarros farmacéuticos de cerámica del taller urbinate de los Patanazzi: un ánfora lleva la inscripción «M. ANTONIO PATANAZI URBINI 1580». El interior, magníficamente conservado, constituye todavía hoy una aportación importante para el estudio de la evolución del arte de la cerámica. Sobre el pueblo se encuentra el castillo de Roccavaldina, o palacete baronial de Rocca, cuyo escudo representa un escudo de plata con un castillo rojo y almenado a la güelfa.