La reserva natural Bosco di Alcamo, creada en 1984, abarca 199 hectáreas en la cima del monte Bonifato, el relieve calizo en forma de pirámide, de 825 metros, que domina Alcamo. Alrededor el paisaje es agrícola, dominado por los viñedos. Hasta el siglo XIX la montaña estaba cubierta por un bosque de frondosas, desaparecido por los incendios y las talas; desde 1921 se repobló con pino carrasco, ciprés y pino piñonero, y con el tiempo han ido volviendo las frondosas autóctonas.
Qué ver
El bosque actual ocupa la ladera norte y está formado sobre todo por pino marítimo y pino carrasco; entre las rocas resisten retazos de monte perenne con encina, fresno y roble pubescente. Hay pradera de carrizo mediterráneo, la disa, usada antes para atar las vides y hacer cuerdas y cestos, y crecen plantas ligadas a la artesanía local: la cañaheja para sillas y taburetes, el palmito para escobas, el zumaque para curtir pieles y el fresno del que se obtenía el maná. Destacan también peonías, euforbias y orquídeas, entre ellas las raras Orchis commutata y Orchis brancifortii, y muchas plantas aromáticas como tomillo, romero, salvia y orégano.
En el bosque viven palomas torcaces, arrendajos, cernícalos, picos picapinos, ratoneros y jilgueros, y entre los mamíferos puercoespines, zorros, comadrejas, conejos y erizos. Dentro y cerca de la reserva hay una necrópolis prehistórica, el castillo de los Ventimiglia, la Porta Regina, los restos de la ciudad fortificada de Bùnifat con cisternas y neveras, y el depósito de la Funtanazza.
La visita
Tres senderos cruzan la reserva: el de San Nicola, de 1800 metros, el de las Orquídeas, de 850 metros, y la Panoramica Est, de 2400 metros. En un edificio al borde del pinar, que forma parte del albergue Cielo d'Alcamo, se realizan actividades de educación ambiental. La reserva ha sufrido incendios en varias ocasiones: conviene comprobar antes posibles prohibiciones de acceso.
El consejo de la redacción
Entre los reptiles de la reserva hay una culebra endémica que en dialecto llaman serpe nivura, junto con culebras verdiamarillas, víboras y lagartos verdes: en los senderos conviene mirar dónde se pisa.


