El yacimiento arqueológico del monte Bonifato, sobre Alcamo, conserva los restos de un asentamiento habitado durante muchos siglos. Según Licofrón, erudito helenístico del siglo III a. C., en el monte había un poblado llamado Longuro, fundado por griegos huidos de Troya. Ya en la segunda mitad del siglo XVI Tommaso Fazello identificó sus restos, estudiados después por los historiadores alcameses Ignazio De Blasi y Vincenzo Di Giovanni; lucernas y sellos de ladrillo romanos hallados en el siglo XIX por Pietro Maria Rocca están en el museo Salinas de Palermo.
Qué ver
Las excavaciones de 2014, dirigidas por la arqueóloga Antonina Stellino, sacaron a la luz un barrio periférico habitado desde el siglo VIII a. C. hasta el XIII d. C.: ocho edificios con sus puertas, cuatro por encima y cuatro por debajo de la calle que llevaba al poblado, y un muro de contención de piedra seca de unos 20 metros, de bloques escuadrados de caliza local, con huellas de estancias quizá para los centinelas. Desde el siglo VI a. C. el Bonifato fue probablemente un satélite de la cercana Segesta; los árabes, llegados en el siglo IX, construyeron sus casas sobre las más antiguas.
Las dos cisternas medievales, A y B, son del siglo XIII: la A, de unos 4 metros de alto y 6 de largo, servía a varias casas y tiene una trampilla al norte para sacar el agua; dentro de la B está grabada la fecha 1264. Los hallazgos, sobre todo cerámicas protoélimas, indígenas, áticas, jonias y helenísticas desde el siglo VII a. C., confirman los contactos con Segesta y con los demás centros élimos.
La visita
El yacimiento está abierto al público desde el 15 de diciembre de 2015; los voluntarios del Archeoclub Calatub se ocupan de su limpieza y protección y organizan jornadas de visita. Conviene comprobar antes aperturas y visitas guiadas.
El consejo de la redacción
Los hallazgos más antiguos, entre ellos fragmentos de cerámica y bronce de una casa del siglo VII o VI a. C., se ven en el Museo Baglio Anselmi de Marsala, a la espera del Antiquarium previsto en Alcamo.

