El patrono de Cascina es san Sebastián, festejado el 20 de enero; los santos Inocencio y Florentino se festejan en cambio el primer martes tras el último lunes de mayo.
Tras permanecer durante todo el siglo XIV bajo el dominio de Pisa, Cascina pasó después al de Florencia: uno de los principales motivos de su desarrollo como pueblo medieval, junto con la construcción de sus murallas, fue precisamente su posición a lo largo del camino que unía las dos ciudades, que se alternaron varias veces en el control del territorio. De la muralla todavía hoy se conservan las características torres angulares de planta pentagonal, mientras que antaño existía también un foso, hoy correspondiente aproximadamente a la actual carretera de circunvalación. El territorio municipal conserva además importantes iglesias parroquiales medievales, como la de Santa Maria y la de San Casciano, esta última parte del complejo dedicado a los santos Hipólito y Casiano.