En 1468 la torre cuadrangular del castillo de Castelnuovo Magra recibió sus matacanes de arenisca, en los años del dominio florentino de los Médici; la segunda torre, la circular, tuvo los suyos de ladrillo más tarde, cuando el palacio había pasado a la República de Génova y servía también de depósito de municiones. Dos detalles de piedra lo cuentan todo: el conjunto nació a finales del siglo XIII por voluntad del obispo de Luni Enrico da Fucecchio, como residencia episcopal y sede de la diócesis lunense, y cada propietario posterior dejó aquí una fábrica reconocible.
Qué ver
De lo que fue un palacio fortificado asomado a la piazza Querciola quedan las dos torres y tramos de la muralla perimetral. El resto acabó dentro de las casas del pueblo: caído en desuso, el castillo fue desmantelado y sus piedras reutilizadas como material de construcción, con la última extracción autorizada en el siglo XIX para levantar el coro de la parroquia de Santa Maria Maddalena. Saberlo cambia la manera de andar por el casco antiguo.
El núcleo más antiguo no es el de Enrico da Fucecchio: en la zona del Borghetto existía ya un puesto defensivo levantado a comienzos del siglo XIII por el obispo Gualtiero II, coetáneo de la fundación del pueblo. En los dos cuerpos de fábrica había salas de representación, alojamientos para la tropa, bodegas, una muela y una capilla. Desde junio de 2015 la turris magna está abierta al público para visitas y exposiciones: aquí se han visto, entre otras, obras de Elliott Erwitt y de Steve McCurry, fotógrafos cuyas imágenes nacieron muy lejos del valle del Magra.
La visita
El castillo está dentro del centro histórico de Castelnuovo Magra, en la loma que separa el valle del Magra del mar, y se llega a pie: la piazza Querciola queda a pocos metros de la calle principal. La torre abre según un calendario estacional, así que conviene consultar los horarios con el ayuntamiento antes de subir. Llegar hasta arriba es la razón principal para entrar: desde allí se ve la llanura de Luni hasta la costa y, al otro lado, el muro de los Alpes Apuanos.
El consejo de la redacción
Si puede elegir la fecha, apunte al verano: en la plaza frente al castillo se recrea la Paz de Castelnuovo de 1306, el acuerdo que cerró la guerra entre el obispo de Luni y los marqueses Malaspina y en el que Dante Alighieri actuó como procurador de los Malaspina. La tradición sitúa la firma aquí mismo, en el palacio episcopal. Baje después a Santa Maria Maddalena y mire las piedras del coro: son las del castillo, y es la forma más directa de entender cómo se consume un monumento.
