El edificio que se ve hoy se levantó entre 1621 y 1645 sobre los restos de un castillo medieval, en el extremo sureste del pueblo de Ortonovo: la iglesia de San Lorenzo ocupa el sitio de una fortificación, no el de un templo anterior. La consagración solemne llegó el 5 de febrero de 1651, oficiada por el obispo de Lacedonia, monseñor Ambrosio Viola. En 1714 una bula de Clemente XI la elevó a abadía perpetua, un título que todavía resuena en el nombre de la parroquia de los Santos Martín y Lorenzo.
Qué ver
La fachada es rosada y barroca; en dos hornacinas están las estatuas de san Martín y san Lorenzo, ambas talladas en 1754. Dentro, tres naves separadas por dos filas de pilares que sostienen la cúpula y las bóvedas, y diez capillas laterales: una medida amplia para la parroquial de una aldea, que se explica por el rango abacial obtenido en el siglo XVIII. El pavimento, de losas de mármol blanco, se rehízo en 1910. Sobre la entrada, el órgano salió en 1884 del taller de los Serassi de Bérgamo, una de las grandes dinastías de organeros de Italia.
Las capillas se recorren de una en una. En el primer altar de la nave derecha está la estatua de san Antonio abad, de 1727; en el tercero, un san Roque del siglo XVI; en el cuarto, el Éxtasis de san Francisco, pintado en el siglo XVIII por un autor que sigue sin nombre. Junto al altar mayor, la estatua de santa Lucía, y algo más allá la de san Antonio de Padua con el Niño Jesús. Entre los lienzos busquen la Virgen con el Niño, santo Domingo y una santa mártir cuyo nombre ya nadie recuerda. El púlpito es del siglo XVIII.
La visita
Ortonovo es hoy una aldea del municipio de Luni, en la baja Val di Magra, y la iglesia da a la piazza di Sotto, en la parte baja del pueblo: el único punto al que se llega sin subir. Desde las salidas de autopista de Carrara o Sarzana son pocos minutos en coche; se aparca junto a la carretera y se entra a pie en el casco antiguo. La parroquia de los Santos Martín y Lorenzo pertenece al vicariato de la Bassa Val di Magra y abre para los oficios; fuera de esos horarios conviene preguntar en el pueblo.
El consejo de la redacción
Si llegan mientras suena el órgano, quédense: el Serassi sigue en su sitio sobre la puerta, y en una iglesia de tres naves cubierta por una cúpula da todo lo que tiene. Si no, aconsejamos unir esta visita a la de Nicola, la otra aldea amurallada de Luni, a pocos minutos: dos iglesias, dos épocas, el mismo vicariato y la llanura romana siempre a la vista.
