La iglesia parroquial de San Terenzo conserva un altorrelieve del siglo XVI con los santos Fabián, Roque y Sebastián, los tres protectores a los que se recurría contra la peste. Es más antiguo que el edificio que lo alberga: las fuentes históricas sitúan la primera construcción en el siglo XVII, con una reforma en 1740 y una renovación mucho más profunda entre 1919 y 1922. La iglesia es sede de la parroquia homónima, en el vicariato de la Media Val di Magra de la diócesis de La Spezia-Sarzana-Brugnato.
Qué ver
La planta es una sola nave rectangular con capillas abiertas en los costados y un crucero que ensancha el espacio ante el presbiterio: una disposición sencilla, de iglesia de pueblo, sin columnatas ni naves laterales. Los interiores son de estilo barroco tardío y fue sobre todo la obra de principios del siglo XX la que les dio el aspecto que hoy se ve al entrar.
El altorrelieve de los tres santos sigue siendo la pieza que justifica la parada, precisamente porque desentona con lo demás: una escultura del siglo XVI más antigua que los muros que la rodean, superviviente de dos campañas de obras. Conviene buscarla antes de que los estucos y los altares laterales distraigan la mirada.
La visita
La iglesia está en via della Vittoria, en el centro de San Terenzo, una pedanía de Lerici asomada al mismo golfo: se llega a pie desde el casco antiguo de Lerici siguiendo la costa, o con los autobuses de línea que bajan de La Spezia. No es un museo ni tiene taquilla; al tratarse de una parroquia en activo, el acceso depende del horario de las celebraciones, publicado en la web de la diócesis de La Spezia-Sarzana-Brugnato. El pueblo tuvo un pasado más agitado de lo que deja adivinar su paseo marítimo: el 28 de septiembre de 1922 un rayo alcanzó el polvorín de la Falconara y la explosión arrasó el caserío, con numerosas víctimas.
El consejo de la redacción
Nosotros colocamos esta parada en mitad de un paseo, no al final. Al salir de la iglesia se baja hacia el agua y en pocos minutos se llega a Villa Magni, la casa junto a la orilla donde Percy Bysshe Shelley vivió de abril a septiembre de 1822: dos edificios muy cercanos cuentan las dos caras del lugar, el pueblo de pescadores y el refugio de escritores y veraneantes. Recomendamos el final de la tarde, cuando la luz llega baja desde poniente y la playa empieza a vaciarse.
