© Davide Papalini · CC BY-SA 3.0editada por BigItalia · Solicitar la retirada
🏰 Castillos y palacios

Fortezza del Varignano

📍 Portovenere, Liguria · 50/100

En 1862 Giuseppe Garibaldi llegó aquí herido tras la jornada de Aspromonte, y en 1867 volvió a curarse después de Mentana: el Varignano era entonces cárcel y hospital militar. La fortaleza ocupa la punta que separa la ensenada de Le Grazie de la del Varignano, en el golfo de los Poetas. Todo había empezado de otra manera: en 1724 la República de Génova levantó allí un lazareto con almacén de mercancías, dando por fin curso a un acuerdo que el Magistrado de Sanidad había tomado en 1656.

Qué ver

El conjunto conserva el trazado bajo y cerrado de los lazaretos genoveses, convertido más tarde en instalación militar. El giro llega con la época napoleónica: desde 1797, con la República Ligur, el lugar se reconvierte, y el 11 de mayo de 1808 pasa a la marina de guerra francesa, que instala allí el mando militar del golfo y la guarnición. En esos mismos años Santorre di Santa Rosa inicia los estudios para construir un arsenal marítimo moderno. Caído Napoleón, el Varignano entra en el reino de Cerdeña y luego en el de Italia, con funciones de cárcel y hospital.

Su segunda vida es submarina. En 1910 se traslada aquí la escuela de buzos de la Regia Marina, nacida en Génova en 1849, y desde entonces la punta no ha cambiado de oficio: las unidades de medios de asalto se entrenaron aquí durante las dos guerras mundiales, y desde 1952 el fuerte es base de los buzos de combate. Hoy alberga el mando «Teseo Tesei»; el cuartel lleva el nombre del mayor de ingeniería naval, medalla de oro al valor militar.

La visita

Conviene decirlo de entrada: es una base naval en servicio, cerrada al público, y la verja de la carretera de Le Grazie no se cruza. El Varignano se mira desde fuera, y merece la pena: el perfil de la punta y sus muelles se leen muy bien desde el paseo marítimo de Le Grazie y, mejor todavía, desde el agua, a bordo de los barcos que unen Porto Venere con La Spezia bordeando la ensenada. No hay horarios ni entradas porque no hay visita: quien llega esperando entrar se vuelve por donde ha venido.

El consejo de la redacción

Nosotros lo sumamos a media jornada en Le Grazie: primero el pueblo y su santuario, después el tramo de paseo desde el que la punta se ve entera. Si podéis, llegad por mar, en uno de los barcos de la línea de La Spezia: desde el agua se entiende en segundos por qué la marina eligió ese dedo de roca, que tapona la ensenada como un corcho. Y tened la cámara lista, porque la fortaleza aparece unos minutos y luego desaparece detrás de la punta.

Explorar Portovenere

Todo el municipio: guía, lugares, sabores y eventos.