Sobre la puerta había una lápida de mármol: la obra quedaba concluida en el año de la salvación de 1606, con un gasto estimado en 56.000 liras genovesas. La torre Scola, dedicada a san Juan Bautista, se levanta sobre un escollo aislado justo más allá de punta Scola, el extremo nororiental de Palmaria, y formaba parte de la red de torres costeras que el Senado de la República de Génova mandó construir entre los siglos XVI y XVII para proteger el litoral, las villas y las aldeas. El 23 de enero de 1800, durante la guerra de la Segunda Coalición, la torre quedó en medio del combate naval entre las flotas inglesa y francesa: los cañonazos británicos destriparon el lienzo de muralla de un lado y en la primera mitad del siglo XIX se decidió su abandono definitivo.
Qué ver
La planta es pentagonal y se asienta directamente sobre la roca; los muros tienen un espesor medio de unos cuatro metros y el paramento interior está reforzado con altos contrafuertes. La guarnición era de ocho personas, seis soldados, un capitán y un maestro bombardero, con diez cañones capaces de batir el brazo de mar entre la bahía de Palmaria, la Baia dell'Olivo de Porto Venere y la ensenada de Lerici. Junto a los fuertes Cavour y Umberto I, posteriores, y la Batteria del Semaforo, la torre cerraba la defensa de la isla.
Un informe de 1773 devuelve su aspecto de entonces: desde el escollo se subía por una escalera empinada, que sigue en su sitio, hasta un portal decorado con las insignias genovesas, hoy destruido; en los cinco ángulos del adarve había otras tantas garitas de vigía. El mismo documento registra dos lápidas de mármol, la de 1606 y una segunda de 1608 colocada en el interior, con los nombres de quienes dirigieron las obras por encargo del gobernador genovés, Geronimo Asereto y Giulio Rapallo. En 1915 la Regia Marina había programado el derribo: lo detuvo el escrito de Ubaldo Mazzini, inspector de monumentos, ante el Ministerio de Instrucción Pública, y la torre se convirtió en faro de señalización. Los muros perimetrales se restauraron y consolidaron entre 1976 y 1980.
La visita
Dentro no se entra: el escollo no tiene atraque y el edificio sigue siendo una ruina consolidada. La torre se mira desde el agua, en el canal que separa Porto Venere de Palmaria, y las embarcaciones que salen del muelle de Porto Venere hacia las islas pasan muy cerca. Desde tierra se ve bien desde la punta de Porto Venere, bajo la iglesia de San Pietro, y desde los senderos de Palmaria que bajan hacia punta Scola.
El consejo de la redacción
Aconsejamos el final de la tarde, cuando la luz llega del oeste y recorta el pentágono de piedra sobre la ladera oscura de la isla. Si toma el barco, siéntese en el lado que mira a tierra firme, porque el paso dura poco. Y merece la pena buscar la escalera excavada en la roca: es el único trozo del acceso del siglo XVII que ha llegado hasta nosotros.
