Una lápida empotrada en la fachada dice cuándo y por voluntad de quién: 1340, el obispo de Luni Antonio Fieschi. Desde entonces San Giovanni Battista es la parroquia de Riomaggiore, en la via Pecunia, en la parte alta del casco antiguo. Un derrumbe obligó a una reconstrucción pesada entre 1870 y 1871: el edificio se alargó y la fachada se rehízo en estilo neogótico, aunque el rosetón del siglo XIV en mármol blanco de Carrara se mantuvo en su sitio.
Qué ver
El costado derecho es la parte que aguantó: conserva las ventanas de un solo vano y dos portadas góticas, decoradas con figuras de animales y de hombres de época románica, tan cercanas a la cultura antelámica que hacen pensar en talleres formados en ese modelo. Dentro, la planta es basilical, tres naves marcadas por arcos apuntados.
Las obras se concentran en la nave derecha: la Predicación de Juan Bautista, del sarzanés Domenico Fiasella, un tríptico con la Virgen y el Niño entre los santos Roque y Sebastián atribuido al Maestro de las Cinque Terre, un Crucifijo de madera de Anton Maria Maragliano y el púlpito de mármol de 1663, que lleva un altorrelieve más antiguo, de 1530, con San Martín y el pobre entre santa Ana y san Joaquín. El presbiterio y las dos capillas del fondo, cerradas por una balaustrada con estatuas, tienen aire barroco tardío; detrás del altar mayor, adornado con dos estatuas del siglo XVIII, se extiende el coro de madera de la misma época, y a los lados hay dos altares de mármol, el de la derecha con un grupo escultórico de la Virgen con el Niño. El órgano es de 1851 y lleva la firma de la casa Agati de Pistoia.
La visita
La iglesia queda por encima de la calle principal de Riomaggiore: se llega subiendo por los callejones, con algunos tramos de escaleras, como casi en todas partes en las Cinque Terre. Sigue siendo un edificio en uso, sede parroquial en el vicariato de la Riviera de la diócesis de La Spezia-Sarzana-Brugnato: los horarios dependen de las celebraciones y puede tocar una misa en curso. Conviene entrar con luz alta fuera, porque las ventanas estrechas dan poco y las pinturas de la nave derecha, en sombra, no se ven casi nada.
El consejo de la redacción
Nuestro consejo es mirar la fachada desde fuera antes de entrar: el rosetón del siglo XIV y la reconstrucción del XIX comparten el mismo muro, y reconocer la juntura entre ambos es la manera más rápida de entender la historia del edificio. Luego entren y párense en el púlpito, donde el relieve es más viejo que la estructura que lo sostiene: un reaprovechamiento declarado sin ceremonias. Quien tenga tiempo puede dar la vuelta por fuera, por el lado derecho, donde las portadas góticas son lo más intacto que queda del siglo XIV.
