El patrono de Pollina es san Julián, a quien está dedicada precisamente la iglesia del pueblo: su fiesta se celebra el segundo domingo de julio, con el viernes y el sábado precedentes. En los tres días de fiesta se celebran nada menos que cuatro procesiones, entre las cuales son especialmente sugerentes la llamada «procesión de la harina» y la procesión campestre, durante la cual el simulacro del santo se lleva en andas entre gritos de «viva san Julián».
El pueblo venera también a María Santísima de la Carta, festejada el penúltimo domingo de agosto con una procesión tradicional, y a san Antonio, festejado el 13 de junio con la procesión de su simulacro. En la aldea de Finale, la Ascensión es en cambio la fiesta tradicional del lugar.