El santuario de la Madonna dell'Adonai está cerca de Brucoli, pedanía de Augusta, y forma parte de la archidiócesis de Siracusa. Según antiguos testimonios, recogidos por escritores de los siglos XVI y XVII, sería un oratorio paleocristiano: lo indicaría también el título hebreo dado a la Virgen, Mater Adonai, madre de mi Señor. La tradición lo quiere fundado en la primera mitad del siglo III por un cristiano llamado Publio, en uno de los hipogeos de las llamadas grutas del Griego, usadas como sepulturas y luego, durante las persecuciones, como refugio y lugar de culto por los cristianos de Leontinos.
Qué ver
El corazón del santuario es la gruta, la mayor del grupo, dedicada a la Mater Adonai. La imagen venerada muestra a la Virgen sentada sobre una guirnalda de nubes, con el Niño en brazos, que con la derecha empuña una cruz y con la izquierda apoya su cetro sobre el mundo. No es, contra lo que se cree, una Virgen negra, y los estudiosos no han conseguido hasta ahora darle una fecha segura; la tradición atribuye las figuras pintadas a san Agatón, obispo de Lípari.
Tras el redescubrimiento la gruta se ensanchó, y delante se le construyó un cuerpo avanzado de obra. Junto a la iglesita, en el siglo XVII, se levantó un pequeño convento, donde un grupo de soldados españoles que habían dejado la vida militar fundó una comunidad laica.
La visita
Tras el terremoto de 1990 el santuario fue restaurado y asegurado, con obras que empezaron en 2006 y se alargaron mucho. Conviene comprobar en el lugar los horarios de apertura y de los oficios.
El consejo de la redacción
Del oratorio se perdió el rastro durante cerca de un milenio: quedaba el recuerdo de una gruta con una imagen de la Virgen que nadie encontraba. La leyenda atribuye su redescubrimiento, entre los siglos XVI y XVII, a un pastor que entró en la gruta para recuperar una vaca que había quedado atrapada. Los supervivientes contaron después que en el terremoto de 1693, que destruyó Augusta, fue la única iglesia del territorio que quedó ilesa.

