Las columnas que todos fotografían al atardecer están en pie desde 1959: el templo E es el mejor conservado de Selinunte, pero su aspecto actual es fruto de una anastilosis discutida, es decir, de un remontaje con las piezas originales. Se levantó hacia la primera mitad del siglo V a.C. sobre los cimientos de edificios más antiguos, y una inscripción en una estela votiva lo declara dedicado a Hera; algunos estudiosos, por paralelos estructurales, se inclinan por Afrodita.
Qué ver
Es un templo períptero y hexástilo: seis columnas al frente y quince en los lados largos, de ahí una planta insólitamente alargada de 25,33 por 67,82 metros; las columnas miden 10,19 metros y conservan restos del estuco que las cubría. Dentro se sube por tramos: diez escalones llevan a la entrada del lado este, otros seis al naos, estrecho y sin columnata interior, y seis más al adyton del fondo; detrás, separado por un muro, queda el opistódomo. Están todos los recursos ópticos del dórico: el fuerte estrechamiento de las columnas, la contracción angular, el ensanchamiento de las últimas metopas.
La visita
El templo ocupa la colina al este de la acrópolis, dentro del parque arqueológico de Selinunte, en término de Castelvetrano. Las metopas figuradas del friso, fechadas hacia el 470 a.C., ya no están aquí: las conservadas, con Heracles y la amazona Antíope, las bodas de Hera y Zeus, Acteón despedazado por los perros de Artemisa y Atenea matando al gigante Encélado, se guardan en el museo arqueológico regional Antonino Salinas de Palermo. En las figuras femeninas, cabezas y partes desnudas eran de mármol de Paros y el resto de piedra local.
El consejo de la redacción
Conviene llegar a última hora de la tarde, cuando la luz rasante realza la curva de las columnas. Y conviene saber antes qué se está mirando: sin las metopas, que están en Palermo, el friso cuenta la mitad de la historia.
