🏰 Castillos y palacios

Palazzo Medici Riccardi

📍 Firenze, Toscana · 80/100

El palacio es obra de Michelozzo, encargada por Cosme el Viejo. Al principio Cosme le había pedido un proyecto a Brunelleschi y lo descartó porque era demasiado magnífico: habría desatado la envidia de sus conciudadanos. Lo cuenta Vasari, y hay que decir que de aquel proyecto no ha quedado otro rastro. Sus temores, en cambio, tenían fundamento: diez años antes Cosme había sido acusado de tiranía por sus adversarios políticos, encarcelado en el Palazzo Vecchio y desterrado al Véneto, de donde había vuelto entre aclamaciones. Michelozzo le construyó un cubo, imponente por fuera pero austero, en torno a un patio cuadrado con columnas corintias, y aquel fue el modelo del palacio florentino del Renacimiento: de él viene también el Palazzo Strozzi.

Qué ver

La capilla privada, llamada capilla de los Magos, fue pintada al fresco en 1459 por Benozzo Gozzoli, discípulo de Fra Angelico, para Pedro el Gotoso, que siguió el trabajo en persona. Por las tres paredes mayores corre la Cabalgata de los Magos, y el asunto religioso es sobre todo un pretexto: en el cortejo están los retratos de la familia y de los personajes políticos llegados a Florencia por invitación de los Médici, un jovencísimo Lorenzo, su padre Pedro, su abuelo Cosme. En el altar hay una copia de finales del siglo XV, porque la Natividad de Filippo Lippi que allí estaba se encuentra hoy en Berlín. Después, cuando los Riccardi levantaron su escalera de honor, se prefirió cortarle una esquina a la capilla antes que derribarla.

La visita

Conviene mirar el patio pensando en lo que contenía. A finales del siglo XV allí estaba expuesto el David de Donatello, y en el dormitorio del Magnífico las tres tablas de la Batalla de San Romano de Paolo Uccello. En el parque del norte, comprado por la mujer de Lorenzo, Clarice Orsini, las esculturas antiguas adquiridas en buena parte en Roma servían de modelo a los jóvenes artistas que estudiaban bajo la guía del escultor Bertoldo: fue lo primero en Europa que se pareció a una academia de bellas artes, y el más importante de sus alumnos fue Miguel Ángel, que en este palacio pasó la adolescencia.

El consejo de la redacción

En 1659 el gran duque Fernando II, que ya vivía en el Palazzo Pitti, vendió el viejo palacio de familia a los Riccardi, banqueros. Lo duplicaron, con lo que perdió la forma cúbica, pero en la fachada nueva mantuvieron el estilo del siglo XV por respeto a Michelozzo y a los propietarios anteriores. De su tiempo es la Galería de 1685, con la bóveda pintada por Luca Giordano, a quien por la rapidez con que trabajaba llamaban Luca fa presto: puso allí la Apoteosis de los Médici, es decir, los protectores de los nuevos dueños de la casa. Dos cosas que buscar: en el jardín una estatua antigua sin cabeza, quizá un Hércules, a la que durante las obras se le injertó la cabeza del marqués Francesco Riccardi; y el cuartito secreto del siglo XVII en el entresuelo, todo pintado con arquitecturas fingidas, olvidado durante al menos 170 años y hallado de nuevo solo a finales de los años ochenta durante una campaña de mediciones. Por qué se olvidó, no lo sabe nadie.

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