El patrón de Tolve es san Roque, el «Santo de Montpellier», festejado cada año en una doble ocasión, el 16 de agosto y el 16 de septiembre: entre los muchos pueblos del sur de Italia donde se venera al santo, Tolve ocupa un lugar destacado por la larga tradición y la vitalidad del culto, que cada año atrae a decenas de miles de peregrinos de toda la región y de las vecinas, como atestiguan los miles de exvotos conservados en la «Casa del Pellegrino».
En ambas ocasiones, al mediodía, se celebra una solemne procesión por las calles del pueblo: la estatua del santo es llevada a hombros por los devotos en un cortejo que se abre con los cofrades del Purgatorio, con túnica blanca y esclavina roja, seguidos por los peregrinos descalzos con los cirios de las distintas compañías, dispuestos artísticamente sobre bases de madera que representan iglesias y campanarios. Con motivo de la ocasión, la estatua se cubre con un manto de oro elaborado componiendo los numerosísimos exvotos donados al santo, testimonio del vínculo de devoción y de sus virtudes taumatúrgicas: la multitud de peregrinos acompaña la procesión con un canto tradicional, «La storij r' Sand'Rocc'», compuesto por cien versos sobre las vicisitudes de la vida humana y la gloria del santo.

