En 1610 los últimos religiosos dejaron el Mesco y bajaron a Levanto, al nuevo convento de los agustinos; desde entonces la iglesia y el eremitorio del filo se han ido arruinando. La primera mención escrita es de 1380, pero el análisis de las capas de fábrica sitúa la construcción inicial en el siglo XI, con una ampliación en piedra labrada en el XV. Quedan el ábside, tramos de la bóveda y del muro perimetral y algunos restos del convento.
Qué ver
La fábrica gótica todavía se lee en el ábside, la parte mejor conservada: sillares escuadrados, la curva limpia contra el cielo, el resto del muro que baja hasta confundirse con el matorral. De la bóveda solo quedan los arranques, del muro perimetral tramos sueltos; del eremitorio adosado a la iglesia quedan muros bajos y el trazado de las estancias, poco más que una planta. Es una ruina honesta, nunca rehecha: cuatro siglos de abandono han hecho lo demás.
Desde los 311 metros de la campa la vista abarca un arco de costa poco común: al oeste el promontorio de Portofino, al este las Cinque Terre y, al fondo, la isla Palmaria frente a Porto Venere. La estatua de san Antonio abad, tallada en el siglo XV, que estaba aquí arriba ya no está: se guarda en el oratorio de la Morte e Orazione, en el casco antiguo de Monterosso al Mare.
La visita
Solo se llega a pie, por el sendero que sube entre el bosque hacia Punta Mesco, en el límite entre Levanto y Monterosso al Mare; el eremitorio queda en término de Levanto. No hay horarios ni entradas, el sitio está al aire libre y siempre accesible, pero el camino sube sin tregua y pide calzado de monte. Llevad agua: arriba no hay nada, ni fuente ni refugio, y la sombra del bosque se acaba antes que la subida.
El consejo de la redacción
Subimos a última hora de la tarde, cuando la luz entra rasante desde el oeste y el mar bajo la punta cambia de color cada pocos minutos. Meted una linterna pequeña en el bolsillo: el regreso por el bosque oscurece antes de lo que parece. Y si sobra tiempo, bajemos a Monterosso a buscar la estatua que dejó el eremitorio.
