Sobre el altar cuelga un lienzo que junta tres figuras que rara vez comparten cuadro: la Inmaculada Concepción, san Felipe Neri y san Antonio de Padua. Es de la segunda mitad del siglo XVIII y es el motivo principal para detenerse en la capilla de la Inmaculada Concepción, un pequeño oratorio en la localidad de Contrada, en la aldea de San Bernardo, en las alturas del municipio de Stella.
Qué ver
La arquitectura está reducida a lo esencial: nave única, bóveda de cañón y un campanario modesto en el costado izquierdo, apoyado en la sacristía. El presbiterio se cierra con balaustradas de madera y el altar no es de mármol, sino de piedra y cal, materiales de obra de pueblo.
En el centro de la bóveda, la misma escena del retablo se volvió a pintar en los años ochenta del siglo pasado. La comparación es inmediata y merece la parada: dos manos, dos siglos de distancia, el mismo asunto tratado con intenciones distintas.
La visita
La capilla está en el viejo camino que unía Stella San Bernardo con Stella San Giovanni, antes de que el tráfico se fuera a otra parte. La misa se celebra por lo común una vez al año, el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada: es el día en que la puerta está abierta y el lienzo se ve de cerca. El resto del año permanece cerrada y hay que conformarse con el exterior.
El consejo de la redacción
Vamos el 8 de diciembre y llegamos a pie por el camino viejo: son las mismas curvas que hacían los feligreses, y el recorrido explica la capilla mejor que cualquier descripción. Si pasáis por Stella en otra fecha, preguntar en la parroquia de San Bernardo es la vía más sencilla para intentar entrar.
