En 1313, durante las luchas de los paduanos contra Cangrande della Scala, el castillo de Camisano — «un sitio no poco molesto para los vicentinos», dicen las fuentes — fue tomado e incendiado. Lo tenía Martino Cane, noble paduano, junto con muchos paduanos y con soldados alemanes; Cangrande llegó con una gran compañía de soldados, lo tomó por fuerza de armas y le prendió fuego. La peor suerte les tocó a los alemanes: Guarnerio de Homberg, vicario del emperador en Vicenza, hizo arrastrar a uno, y muchos otros fueron ahorcados por haberse puesto a sueldo de los paduanos. Es a aquel día al que remite el Palio de Camisano. Del castillo no queda nada: estaba probablemente en el paraje que todavía se llama Cà Alta, o Castellano.
La iglesia madre del territorio era la pieve de Santa Maria, y en el siglo trece contaba entre sus dependencias las iglesias de Camisano, Rampazzo, Poiana di Granfion, Bevadoro, Gaianigo y Grossa. Estaba activa ya en época longobarda, y buena parte de sus filiaciones es anterior al año mil; a medida que se hacían parroquias autónomas, sin embargo, la matriz decaía, hasta quedar reducida a humilde curato — y solo en 1954 un decreto episcopal le devolvió el rango de parroquia, mientras su papel había pasado hacía tiempo a la iglesia de San Nicolò. El primer documento que nombra el pueblo es de 1050, la donación de una alquería «en el condado vicentino, en la villa llamada Kamesiano»; y de 1377 a 1853 Camisano fue sede de vicariato civil, con cuarenta y un pueblos sujetos. Sobre el nombre, en cambio, no se sabe nada: hay quien lo hace venir de un Camisius y quien de Ca' di Masanus, pero documentos no hay.