Gattatico es un municipio disperso: la sede municipal no está en Gattatico, que sin embargo da nombre a todo, sino en Praticello, la aldea que está en medio del territorio, y allí fue trasladada en 1870; el estatuto prevé incluso que en casos del todo excepcionales el pleno pueda reunirse en otro sitio. Las localidades reconocidas son seis, cada una con su historia. La primera colonización de esta tierra, en otro tiempo cubierta de bosques, la hicieron los cenómanos, que levantaron el fortín de Taneto; luego los romanos sanearon y repartieron la llanura según la centuriación, de la que quedan huellas hacia Nocetolo — la actual via Zappellazzo corre sobre el trazado de la antigua via Tabularia, que unía los pueblos del Po con las colinas de Reggio. El origen del nombre es incierto, pero podría venir de captato, prisionero, por los prisioneros empleados en las obras de saneamiento. Después de los carolingios el territorio fue durante casi dos siglos de los obispos de Parma, luego de señoríos parmesanos y de los Farnesio; con Napoleón el ducado fue dividido en trece mairies, y la comunidad de Gattatico tuvo su primer alcalde, el capitán Luigi Nalli, el veinticinco de marzo de 1806. Entre finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte trabajaron aquí dos reformadores: el diputado liberal Ulisse Carmi, que fundó un banco popular y una sociedad de socorros mutuos, y el profesor Amos Tragni, alumno de Carducci, socialista, que fundó cooperativas y la biblioteca popular.
Los siete hermanos Cervi habían nacido en Campegine, pero desde 1934 la familia trabajaba aquí, en la zona de Campi Rossi, en una finca tomada en arriendo — lo que para los campesinos de esta llanura quería decir trabajar la tierra según las reglas del arrendatario y no del dueño. Leían, seguían cursos de formación, y en 1939 compraron un tractor. El veinticinco de julio de 1943, cuando la radio dio la noticia oficial de la detención de Mussolini, los Cervi, antifascistas de siempre, lo festejaron ofreciendo a sus vecinos macarrones con mantequilla y parmesano: con la carestía de la guerra se tenía por un gran lujo. Aquella pasta se sigue comiendo aquí cada año el día del aniversario. Su alquería se convirtió en refugio de antifascistas, partisanos heridos y prisioneros extranjeros huidos de los campos — soviéticos, sudafricanos, un irlandés. En la noche del veinticuatro al veinticinco de noviembre de 1943 una redada fascista los prendió; el veintisiete de diciembre unos partisanos mataron al secretario municipal de Bagnolo in Piano, y el veintiocho los siete hermanos fueron fusilados como represalia en Reggio Emilia, junto a Quarto Camurri. En un documento de la dirección fascista recuperado después de la guerra, al lado del paréntesis que encierra los siete nombres alguien había escrito «sette fratelli?», ¿siete hermanos?, y lo había subrayado en rojo. En octubre de 1944 los fascistas volvieron a prender fuego a la casa, donde habían quedado dos ancianos, cuatro mujeres y once niños; un mes después la madre, Genoeffa Cocconi, murió por las consecuencias del infarto sufrido aquel día. El padre Alcide salió de la cárcel durante un bombardeo aliado, y cuando por fin se pudo celebrar el funeral de sus hijos dijo la frase que aquí sabe todo el mundo: después de una cosecha viene otra. La alquería es hoy un museo, Casa Cervi.