⛪ Iglesias y santuarios

abbazia della Cervara

📍 Santa Margherita Ligure, Liguria · 58/100

La noche de la batalla de Pavía, el 24 de febrero de 1525, Francisco I de Francia escribió a su madre Luisa de Saboya la frase que lo hizo proverbial: todo se ha perdido, menos el honor. Derrotado y prisionero de Carlos V, a la espera de embarcar hacia España, el rey quedó retenido en la pequeña torre sobre el mar de la abadía de la Cervara. Una lápida lo recuerda todavía, y en 2011 la restauración devolvió otra sala de aquella torre-prisión.

Qué ver

El monasterio de San Girolamo al Monte di Portofino lo levantó en 1361 Ottone Lanfranco, capellán de Santo Stefano en Génova; en 1420 pasó a los benedictinos de Montecasino y en 1546 fue elevado a abadía, cuando las incursiones de los piratas sarracenos en el Tigullio aconsejaban fortificarlo. La iglesia tiene planta de cruz latina y un ábside inclinado que alude a la cabeza reclinada de Cristo. Las columnas de las tres naves parecen hechas de bloques alternos de pizarra y mármol, a la manera ligur: en realidad son ladrillos cubiertos de un enlucido bicolor. Las obras sacaron a la luz una sepultura atribuida a Guido Scetten, arzobispo de Génova, poeta y amigo de Petrarca.

Fuera, el huerto de los benedictinos se ha convertido en el único jardín monumental a la italiana conservado en Liguria, y el único que da directamente al mar: dos niveles, setos de boj, conos de arte topiario y una fuente de mármol del siglo XVII con un putto. Alrededor corren terrazas y pérgolas —una glicinia más que centenaria, columnas cubiertas de jazmín estrellado—, con el jardín de los Simples, donde vuelven las hierbas medicinales de los monjes, y el de las Hespérides con sus cítricos en maceta. De aquí procedía también el políptico que Gerard David pintó en 1506 para Vincenzo Sauli: desmembrado tras las supresiones napoleónicas, hoy se reparte entre el Palazzo Bianco de Génova, el Metropolitan Museum de Nueva York y el Louvre.

La visita

La Cervara está en la carretera provincial 227, la que va de Santa Margherita Ligure a Portofino, en un punto que los genoveses conocen de memoria. Monumento nacional desde 1912, la abadía es de propiedad privada desde 1937: no tiene horario de museo, y se entra con visita guiada reservada o con motivo de conciertos y espectáculos. El conjunto forma parte de la red Grandi Giardini Italiani. Cuenten con escalones, terrazas y grava: dejen los tacones en casa.

El consejo de la redacción

Pidan asomarse al nivel bajo del jardín, el que se adelanta hacia el agua: desde allí se ve el golfo del Tigullio a un lado y el promontorio de Portofino al otro, y se entiende por qué los monjes plantaron boj y no flores llamativas. Después háganse abrir la torre.

Explorar Santa Margherita Ligure

Todo el municipio: guía, lugares, sabores y eventos.