Construida en 1124 en la orilla izquierda del Mazaro, dentro del casco antiguo, la iglesia de San Nicolò Regale es uno de los monumentos que mejor cuentan la Sicilia árabo-normanda. Su planta cuadrada, coronada por una cúpula apoyada sobre un tambor ancho y bajo de forma cúbica, pertenece a la familia de las cube, los edificios con cúpula que los maestros normandos levantaron adoptando modelos de matriz islámica.
Qué ver
El exterior se presenta como un volumen cuadrado, rematado con almenas y cerrado arriba por una cúpula hemisférica. En el cuerpo del edificio se abren tres ábsides, un elemento que acerca San Nicolò Regale a la iglesia de San Cataldo de Palermo, coetánea suya, y a la Santissima Trinità di Delia, cerca de Castelvetrano. Dentro, el espacio está marcado por cuatro columnas centrales y por columnillas encajadas en las esquinas de los tres ábsides; un pequeño altar ocupa el fondo. El pavimento conserva un diseño en color de inspiración islámica, que insiste en el vínculo con la cultura figurativa llegada a Sicilia con los árabes. Quien conozca San Cataldo reconocerá aquí el mismo vocabulario de formas y la misma sobriedad geométrica.
La visita
Bajo el suelo se esconde la mayor sorpresa: en 1933 la base devolvió restos de mosaicos romanos de época imperial tardía, señal de que el lugar se frecuentaba mucho antes de la fundación normanda. La iglesia que se ve hoy es, sin embargo, fruto de una larga recuperación. Entre el siglo XVII y el XVIII el edificio fue transformado según los cánones barrocos, con planta octogonal y cubierta a dos aguas; un primer intento de devolverle las formas originales se remonta a 1947, pero solo en los años ochenta el monumento recuperó su aspecto medieval. Está documentado además como sede de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén.
El consejo de la redacción
Conviene que te acerques por el lado del río Mazaro, desde donde el volumen cúbico y la cúpula se leen enteros, antes de entrar. Una vez dentro, busca el nivel de la base: es la manera más directa de entender cuántos siglos ha atravesado este pequeño templo, de los mosaicos romanos a la reconstrucción árabo-normanda.
