Civita di Bagnoregio, diez vecinos y un puente peatonal para entrar
Civita, pedanía de Bagnoregio en la provincia de Viterbo, en el Lacio, se asienta sobre una losa de toba apoyada en arcilla, y la arcilla cede: desde hace siglos los bordes se desmoronan, y las casas con ellos. El 10 de junio de 1695 un terremoto la separó del resto del pueblo abriendo el barranco que aún los divide; hoy solo se entra por un puente peatonal de hormigón armado construido en 1965. El escritor Bonaventura Tecchi, que pasó allí su juventud, la llamó «la ciudad que muere». En 2025 tenía diez residentes; los visitantes, 40.000 en 2010, se estimaron en 850.000 en 2017, y desde junio de 2013 la entrada es de pago. Aquí nació Giovanni Fidanza, el futuro san Buenaventura.
